El huerto con niños: consejos y beneficios para los más pequeños

el huerto con niños

La curiosidad innata de los niños y su pasión por las manualidades hacen que algunas labores del huerto sean actividades perfectas para realizar juntos. Evidentemente, no nos referimos a asignarles tareas pesadas ni de contar con ellos como una verdadera ayuda, sino de involucrarles en el mantenimiento del huerto, de enseñarles a cuidar de las plantas, de alimentar su ilusión al observar cómo crecen las semillas que ellos mismos han plantado, de fomentar su respeto por el medio ambiente, y de que aprendan a conocer el ciclo de la tierra y valorar los alimentos naturales.

De hecho, por eso existen los huertos escolares, y nos parece una buena idea seguir trabajando esos valores en familia. Las actividades relacionadas con el campo también pueden ayudar a potenciar su concentración y capacidad de observación, así como a enseñarles a ser pacientes y constantes. Además, disfrutar del huerto con niños nos puede proporcionar momentos de ocio muy gratificantes.

Para conseguirlo, no hace falta tener un gran huerto ni ser expertos. Un pequeño terreno en nuestra terraza o jardín servirán, pero de no contar con ello también podemos recurrir a los huertos urbanos.

Aquí tenéis algunos consejos para ir paso a paso y empezar a montar nuestro pequeño huerto en familia. Necesitaremos:

  • Elegir una pequeña zona en nuestro huerto o jardín. En caso de no disponer de ellos: tierra, cajas de madera y plástico para forrar el interior de las cajas (hay que recordar agujerear el fondo, para que el agua no se acumule).
  • Comprar unos guantes, una pala, un rastrillo y una regadera. Lo recomendable es que el material que vayan a utilizar esté adaptado a su edad y no sea peligroso.
  • Escoger las semillas. Dejemos a los peques elegir las hortalizas que prefieran (tomates, lechugas, pimientos, zanahorias…). Elegir opciones sencillas como guisantes o alubias es una opción a tener en cuenta, ya que se obtienen resultados rápidos. También es buena idea sembrar plantas aromáticas que podamos utilizar en la cocina, como la albahaca o el orégano. Eso sí, al elegir las semillas hay que tener en cuenta cuál es la mejor época para sembrar cada una de ellas.
  • Tener abono natural. Preparar previamente nuestro propio abono también puede ser toda una experiencia para los niños. Junta restos de frutas, verduras, cáscaras de huevos y tierra podemos y remueve la mezcla una vez por semana. El abono estará listo en unos dos o tres meses.

Ahora solo falta ser perserverantes y esperar. Y sin duda, nosotros también disfrutaremos de realizar las tareas del huerto con niños  y ser testigos de su satisfacción. Ver crecer los alimentos que ellos mismos han plantado suele generar en los pequeños un sentimiento de alegría y orgullo, y probablemente sean menos reacios a probar algunas verduras si las han cultivado ellos o saben de dónde proceden.

 

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