La obesidad infantil: hábitos alimentarios y otras soluciones para prevenirla

obesidad infantil

Hace pocos días, conocimos la noticia de que la obesidad infantil se está extendiendo a ritmos alarmantes por todo el mundo. La OMS informaba de que esta enfermedad ya no es solo un problema de países desarrollados: de los 42 millones de niños menores de cinco años que tienen sobrepeso en todo el mundo, más del 80% vive en países de ingresos medios o bajos. La Comisión encargada de realizar este informe estima que el número de lactantes y niños con sobrepeso puede llegar a los 70 millones en 2025. Además, España es el segundo país europeo con la mayor tasa de obesidad en menores (28,3%).

En los mismos días, la Universitat de València presentaba el proyecto MEAL (Modifying Eating Attitudes and Actions through Learning), coordinado por la consultora Everis y financiado por la Comisión Europea. El proyecto está centrado en la creación de una herramienta tecnológica que ayude a prevenir la obesidad infantil, basada en la transmisión de conocimiento sobre nutrición y alimentación saludable a los niños. Los autores del proyecto consideran necesario crear programas integrales que promuevan el consumo de alimentos saludables y ayuden a reducir las grasas y los azúcares y en este sentido MEAL es un buen primer paso. Por ejemplo, el proyecto ofrece una plataforma web que permitirá la enseñanza de la nutrición en las escuelas.

Pero mientras, ¿qué podemos hacer nosotros en casa? A continuación recopilamos algunos consejos relacionados con la alimentación para ayudar a nuestros pequeños a prevenir el sobrepeso.

Consejos para prevenir la obesidad infantil en casa

  • Tener siempre en casa una variedad de alimentos frescos y saludables: frutas, verduras y cereales son la base y es muy positivo que los menores se acostumbren a verlos en la mesa desde pequeños.
  • Preparar un desayuno abundante y sano, que incluya por ejemplo fruta, un lácteo y algún cereal.
  • Elegir leche y lácteos desnatados o semidesnatados.
  • Comer en familia. Si los niños comen en la mesa acompañados, es más fácil que imiten nuestros hábitos y aprendan a comer lo mismo que nosotros. Al menos una comida al día debería ser en familia.
  • Cocinar al vapor, hervido, al horno o a la plancha en lugar de abusar de los fritos.
  • Servir siempre agua en cada comida. Los refrescos deben ser para ocasiones especiales, y de los zumos que no sean naturales tampoco se debe abusar ya que pueden contener mucho azúcar.
  • Controlar la cantidad de comida que les ponemos en cada plato y servir raciones adecuadas para la edad del niño o niña.
  • Ofrecer snacks saludables como fruta o frutos secos, en lugar de bollería, chocolatinas, patatas fritas, golosinas…
  • Limitar la cantidad de alimentos altos en grasa y azúcares que tenemos en casa. Lo mejor es que los pequeños no acostumbren a tener al alcance este tipo de comida, pero tampoco es positivo prohibirlos siempre. Hay que encontrar un equilibrio.

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