Sin aceite palma

En el Huerto del Sol contamos con productos sin aceite de palma. Este aceite se encuentra en numerosos productos que consumimos a diario pese a que, según los expertos en nutrición, su consumo es poco saludable e, incluso, algunos estudios científicos apuntan a que afecta directamente en el aumento del colesterol y multiplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

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La causa contra el aceite de palma por sus efectos sobre la salud lleva abierta bastantes años. El argumento principal ha sido su perfil lipídico: es decir, la naturaleza de los ácidos grasos que lo componen. Básicamente es una grasa especialmente rica en ácidos grasos saturados, directamente vinculados con el incremento de distintas enfermedades metabólicas.

¿Por qué es malo el aceite de palma?

  • Su perfil en ácidos grasos saturados es, desde hace mucho tiempo, considerado como poco saludable y por lo tanto como poco recomendable.
  • Dentro de este perfil saturado, recientes investigaciones aportan más pruebas de las ya existentes sobre el perjuicio que supone el ácido palmítico. Lo que convierte al aceite de palma, especialmente rico en este ácido graso, en una de las peores elecciones alimentarias.
  • En nuestro medio es prácticamente imposible encontrarlo fuera de los alimentos procesados, los cuales ya sabes que cuentan con dos velas negras (por definición) por su escaso interés nutricional y su habitual riqueza en hidratos de carbono refinados, azúcares y sal, además de por la naturaleza de sus grasas.
  • La presencia de compuestos potencialmente carcinogénicos fruto de su necesario procesamiento ponen la guinda a este pastel que, esperemos, no lleve aceite de palma.

La lista de productos que contienen aceite de palma es larga: snacks, salsas, helados, coberturas y cremas, bombones, galletas, alimentos empanados… Por ello, aconsejamos huir de los alimentos procesados, aumentando el consumo de alimentos frescos y evitar la comida ‘fast food’. Además, hay que tener en cuenta que este tipo de alimentos no sólo son ricos en grasas saturadas, también tienen muchos aditivos, mucha sal y nos aportan calorías vacías y no nutrientes.

la mejor herramienta que tenemos a nuestro alcance es conocer qué tipo de alimentos incluimos en la cesta de la compra, leyendo bien las etiquetas nutricionales. En resumen, debemos comer sin excesos y llevar una alimentación variada y equilibrada, eliminando o disminuyendo al máximo el consumo de grasas saturadas y, en concreto, las de origen industrial; que podemos sustituir por grasas insaturadas como el aceite de oliva y alimento estrella de nuestra dieta mediterránea (con numerosos beneficios para nuestra salud (previene enfermedades cardiovasculares, activa la digestión…).